La publicación, elaborada en el marco del proyecto europeo LIFE GreenMe5, parte del diagnóstico realizado en seis colegios y recoge 53 medidas prácticas para prevenir el desperdicio y convertir el comedor en un espacio educativo

El Ayuntamiento de Murcia ha publicado el “Manual para la reducción del desperdicio alimentario en la ciudad de Murcia. Caso práctico de los colegios de Educación Primaria”, una herramienta destinada a facilitar la prevención, medición y reducción de los alimentos desechados en los comedores escolares.
El documento se ha elaborado en el marco del proyecto europeo LIFE GreenMe5, coordinado por la Federación de Municipios de la Región de Murcia y financiado por el programa LIFE de la Unión Europea. El proyecto promueve la aplicación del Green City Accord en cinco ciudades europeas: Murcia, Cieza, Arezzo, Vilnius y Helsingborg. En el caso de Murcia, las actuaciones se han centrado especialmente en la economía circular y la prevención del desperdicio alimentario.
El manual parte de un diagnóstico desarrollado en seis centros de Educación Primaria del municipio, en los que se analizaron durante diez días lectivos los alimentos desperdiciados y el funcionamiento real de los servicios de comedor. Este trabajo ha permitido identificar dónde se producen las principales pérdidas y qué medidas pueden aplicarse para evitarlas.
Uno de los datos más relevantes del estudio es que entre el 70 % y el 90 % del desperdicio alimentario generado en los comedores analizados podría evitarse. La mayor parte se concentra en los restos que quedan en los platos y está relacionada principalmente con la aceptación de determinados alimentos, la organización del servicio y la adaptación de los menús al perfil del alumnado.
Estos resultados demuestran que el desperdicio alimentario escolar es un problema importante, pero también abordable mediante actuaciones adaptadas a la realidad de cada centro. El documento destaca que existen medidas de aplicación rápida y bajo coste capaces de generar mejoras inmediatas, junto con otras de carácter estructural que permiten consolidar los cambios a medio y largo plazo.
53 medidas organizadas en ocho ámbitos de actuación
A partir de los diagnósticos, el manual presenta un banco de 53 actuaciones, organizadas en ocho grandes ámbitos: planificación de menús, compra responsable, conservación y almacenamiento, producción en cocina, presentación y consumo, reaprovechamiento seguro de excedentes, gestión de residuos y sensibilización de la comunidad educativa.
Entre las recomendaciones se encuentran la medición periódica de los alimentos desechados, el ajuste de las raciones, la adaptación de los menús, la mejora del tiempo y del ambiente de las comidas, la incorporación de criterios de sostenibilidad en la contratación pública y la participación activa del alumnado, las familias, el profesorado, el personal de cocina y los monitores.
La publicación insiste en que el comedor escolar no debe entenderse únicamente como un servicio de alimentación, sino también como un espacio educativo con capacidad para fomentar hábitos saludables, responsables y sostenibles desde edades tempranas.
Una herramienta para centros educativos y otros municipios
Además del diagnóstico y las medidas propuestas, el manual ofrece una metodología práctica para que los centros puedan realizar sus propias auditorías, analizar los resultados, seleccionar las actuaciones más adecuadas y establecer sistemas de seguimiento y mejora continua.
Entre los indicadores recomendados se incluyen los kilogramos de desperdicio total, el desperdicio por comensal, el porcentaje de alimentos evitables, la cantidad reaprovechada y la participación en actividades educativas.
La experiencia desarrollada en Murcia demuestra que la combinación de análisis técnico, formación, sensibilización y participación puede generar beneficios ambientales, sociales, educativos y económicos. La reducción del desperdicio contribuye a disminuir los residuos y las emisiones, optimizar el uso del agua, la energía y el suelo, mejorar la eficiencia de los comedores y reforzar la corresponsabilidad de la comunidad educativa.
El manual ha sido concebido también como una herramienta transferible a otros centros y municipios interesados en impulsar sistemas alimentarios más sostenibles y avanzar hacia modelos de economía circular.
